lunes, 12 de septiembre de 2011


Autoritarismo y Municipio
Lombardo Carlos Ramírez

Ha sido muy debatido el tema del presidencialismo en México, refiriéndose al poder ejecutivo a nivel federal, desde antes de la llegada de Vicente Fox al máximo cargo político del país, muchos escucharon el canto de las sirenas y seducidos en la esperanza del cambio se quedaron en el “viaje”.
Ahora, vemos con claridad que no han cambiado gran cosa las condiciones en las que se desarrollan las relaciones de poder precisamente en el ámbito estatal y municipal, no fue una cascada provechosa el “cambio y la transición democrática”.
Esperaban que el Ejecutivo Federal rompiera las relaciones perversas de poder y sumisión que son endémicas en nuestro pueblo, producto de la conquista española de ahí en adelante hemos batallado bastante para alcanzar derechos, soberanía, independencia, instituciones, ¡una Constitución!, eso costó millones de vidas.
El autoritarismo es una forma de vida, se refleja en las relaciones sociales y por lo tanto en la política y la administración pública. Imagen chistosa es la sentencia conocida por muchos al hablar del triunfo del Presidente Municipal, lo primero que hace es: 1. Comprarse una camioneta, “HUMMER” es un exceso, SUBURBAN está bien. 2. Estrenar un teléfono celular, “IPHONE”, la mayoría no lo conocen, cualquier otro en plan de renta es lo adecuado. 3. Por último pero no menos importante, buscarse una novia.
Aunque no se quiera aceptar, sexo, poder y dinero o el buscar fama y dinero (como lo dijo Felipe Calderón, condolido por la muerte del “Rey del Pop”), es lo que mueve a muchas de estas personas que se postulan para el cargo de Presidente Municipal, cuando lo consiguen obran en consecuencia.
¿La población?, se ríen de ella estos personajes, conciben el ejercicio del poder como un lucro generalmente económico pero también los seduce toda la ceremonia que les pueden prodigar los otros niveles de gobierno y la gente zalamera que los rodea, por eso empiezan a tener conflictos al tomar posesión del cargo, porque se dan cuenta que no alcanza para todos.
Sin embargo, desde la Constitución federal y estatal, así como la Ley Orgánica Municipal, están diseñadas para que la impunidad y el autoritarismo se cultiven. Existen conflictos entre la población y el Ayuntamiento en varios municipios de la entidad: Atempan, Ajalpan, Tlacotepec de Porfirio Díaz, Tochtepec, Altepexi, únicamente es una muestra.
Esos municipios del Estado de Puebla con toda clase de conflictos entre la autoridad y la población, tienen causales previstas para la desaparición del Ayuntamiento por el Congreso del Estado (artículos 55 y 57 de la Ley Orgánica Municipal).
En todos básicamente lo que se evidencia es que el Presidente Municipal, no tiene ninguna idea de consenso, su mentalidad autoritaria lo domina, piensa, le deben sumisión la población y los integrantes del Cabildo, obnubila su pensamiento, está elucubrando en cómo ganará más dinero con la obra pública, en cómo le pide el diezmo a los constructores y proveedores del Ayuntamiento, si bien nos va, porque algunos son dueños ellos mismos, sus familiares y amigos cercanos de las tiendas, gasolineras o constructoras.
Claro, todo con la complacencia de los demás niveles de gobierno y del Congreso del Estado y su Órgano Superior de Fiscalización.
A la población le piden pruebas, cuando las consiguen, de todos modos no pasa nada, porque como he mencionado las leyes están diseñadas para proteger al funcionario público.
Estos conflictos se pueden explicar un poco si consideramos un tema importante, la integración del cabildo, no obstante que en la lógica más elemental la mayoría de los integrantes del Ayuntamiento, son los regidores y el Síndico, serían ellos los que determinen las “políticas públicas municipales”, pero no es así.
También suponemos que el Presidente Municipal es el ejecutor de los acuerdos de cabildo y del Plan Municipal de Desarrollo, en los hechos el Presidente Municipal impone todo, porque legalmente así se lo permite la Ley. Además, considera como sus empleados a los regidores y al Síndico Municipal.
Si la mayoría de los regidores quiere sesionar para enderezar la conducción del Ayuntamiento, no pueden, la Ley Orgánica Municipal (artículo 76) tiene lagunas y omisiones muy oportunas estableciendo que sin la presencia del Presidente Municipal y el Secretario del Ayuntamiento, las sesiones no sean válidas. Al Secretario General lo propone en terna el Presidente para su aprobación por el Cabildo, por lo tanto es empleado de confianza del Presidente (artículo 78 fracción XXV de la Ley Orgánica Municipal).
Los regidores aun siendo mayoría no pueden establecer la conducción efectiva del Ayuntamiento, quedan frustrados y sin el apoyo del Congreso del Estado que tampoco cumple con sus deberes legales, solamente recordemos cuántos municipios tienen conflictos y no han revocado a ningún Presidente Municipal. En hechos tan graves como el señor Rubén Gil, que era Presidente Municipal en funciones del Ayuntamiento de Izúcar de Matamoros, ¡se le concedió licencia!, cuando lo correcto era suspenderle o revocarle el mandato por el Congreso del Estado como lo establece el artículo 56 fracción II de la Ley Orgánica Municipal, puesto que es preso en los Estado Unidos de América por delitos relacionados al tráfico de drogas. Esta muestra de impunidad genera más impunidad.
Lo anterior, es uno de los múltiples ejemplos a los que me refiero para decir que el autoritarismo esta prohijado en la Ley, casi se podría decir que no tienen la culpa ellos sino las leyes. La sociedad tenemos responsabilidad para realmente modificar estas arbitrariedades, tomemos conciencia, participemos, denunciemos, exijamos, no seamos conformistas, dejar hacer y dejar pasar no es una buena idea.